El huevo o la gallina

En una noche de celebración, un escritor terminaba un artículo de opinión cuando un periodista se acercó para hablar con él y preguntarle si se unía a la fiesta. Entonces, el literato le dijo que cuando finalizara su trabajo. El periodista decidió entonces echarle una mano para que acabara. Conforme el escritor le dictaba el texto al informador para que éste lo fuera transcribiendo, el reportero quedó completamente impresionado por el ingenio que desprendía el escrito y así quiso comunicárselo: tienes muchísimo talento- dijo. A lo que el autor le respondió: no, las horas que dedico a la escritura son las que hacen que pueda crear textos así.

Este pequeño relato está basado en la conversación real que tuvo un gran escritor con un periodista y sirve como introducción a uno de los mayores enigmas de nuestra sociedad. ¿Qué vino primero el huevo o la gallina?

Huevo y gallina

silenciopensamientoyvoz.blogspot.com

Esto no es sino una metáfora de si un escritor nace o se hace. Si la práctica consigue que muchos mindundis puedan alcanzar la gloria del talento.

Posiblemente, y no digo que sea una regla, haga falta cierta agudeza o capacidad para ser un escritor. Pero sin duda, la práctica convierte a alguien con esas características en un monstruo de la creación literaria.

Y si a esto, dicen los entendidos, se le añade la capacidad de llegar a tu público, ya que se explica que la fórmula de la comunicación es que el centro sean tus lectores, muy probablemente tengas el éxito asegurado y estés desperdiciando tus días escribiendo en tu pequeño diario o creando tus relatos que crees insignificantes a las 3 de la mañana y que guardas en una carpeta llamada “escritos o reflexiones”.

Lánzate y averigua si eso que forma parte de ti es instinto o trabajo. O una mezcla de los dos.

Quizá también debas empezar a utilizar los pasos clave para crear tus historias, que son 4:

  • Circunstancias iniciales, que crean la estabilidad del comienzo y te presentan los hechos
  • Ruptura, eso que provoca el cambio de expectativa y mantiene en vilo al lector
  • Restitución del estado inicial o cambio revolucionario
  • Y por último, vuelta a la estabilidad tras una evolución y evaluación.

Puede que sean necesarios los dos componentes para ser un escritor, el huevo y la gallina. Pero si todavía no sabes si tienes talento, dedícate a escribir para comprobar si puedes generártelo.

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