Senza Nome, la primera cafetería italiana llevada por sordos

En Senza Nome (Sin Nombre) se pide sólo en lengua de signos o con post-it. Se trata de la primera cafetería italiana llevada por sordos y se encuentra en Bolonia, justo frente al Mercato delle Erbe (Mercado de las Hierbas).
Alfonso Marrazzo y Sara Longhi, creadores y gestores del bar, declaran haber querido crear un espacio que integrase sordos y personas con capacidad auditiva, proponiéndoles actividades variadas.

Entrada del local © Senza Nome

Entrada del local © Senza Nome

En la entrada del local hay una pizarra que invita a los clientes a esforzarse por encontrar una solución comunicativa: “Si quieres pedir en la barra, utiliza la lengua de signos, las chuletas en la cartelera, escribe en papelitos, gesticula, encuentra una solución”. La cafetería ha puesto a disposición de los clientes una serie de fotografías que enseñan cómo decir vino, cerveza o mojito en la lengua de signos italiana (LIS). Los menos atrevidos, en cambio, podrán recorrer a una cartelera llamada L’angolo del cocciuto (La esquina del terco), llena de chuletas que llevan el nombre de comidas y bebidas y que el cliente simplemente tiene que arrancar y llevar a la barra.

L'angolo del cocciuto © Senza Nome

L’angolo del cocciuto © Senza Nome

Hoy el local se ha convertido en un punto de referencia para muchos sordos de toda Italia, y también muchos normo-oyentes han tomado cariño a la cafetería y a la lengua de signos. Sin embargo, durante los primeros dos meses de actividad, los dueños tenían alguna duda sobre la efectividad de su propuesta. Preocupados por la reacción de la gente, creían que las personas sin problemas auditivos no se habrían parado o que un sentido de vergüenza les habría impedido comunicarse.

El objetivo de la cafetería era también el de promover la lengua de signos italiana, que cuenta con distintos dialectos locales y es diferente de la de otros países. De hecho, a quien se anima usando la LIS para pedir, se le premiará con un descuento.
Entre los productos del bar, hay vinos y zumos procedentes de empresas llevadas por sordos, como la granja La Muraglia di Monteriggioni, en las colinas de Siena.

Fiesta en la cafetería © Senza Nome

Fiesta en la cafetería © Senza Nome

El Senza Nome propone numerosas iniciativas culturales: proyección de películas y documentales, conciertos, exposiciones, lecturas y laboratorios de arte terapia.

Dos años y medio después de su apertura, Alfonso Marazzo y Sara Longhi pueden declarar haber alcanzado su objetivo: la cafetería se ha convertido ya en un lugar de encuentro y de confrontación entre dos mundos y puntos de vistas diferentes. La frontera entre sordos y normo-oyentes nunca ha sido tan delgada.

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